Autocuidado personal: conductas y técnicas

¿Eres de esas personas a las que le cuesta pedir ayuda? ¿Crees que no tienes suficiente tiempo para ti mismo/a? ¿Crees que te cuesta defender tus derechos? En este caso, es posible que lo que te ocurra es que necesites conocer más a fondo el autocuidado personal, sus conductas y técnicas.

¿Qué son los cuidados emocionales?

Cuando hablamos de cuidados, nos referimos a todas aquellas acciones dirigidas a ayudar, sanar o incrementar el bienestar de alguien. Este tipo de acciones pueden hacerse desde la vertiente física, médica o desde la perspectiva emocional. Cuidar a alguien emocionalmente significa escucharle, apoyarle, darle herramientas para que pueda seguir adelante y recomendarle ayuda terapéutica si lo consideramos necesario.

Sin embargo, aunque sabemos bastante bien cómo funcionan los cuidados. Pocas veces invertimos ese mismo esfuerzo en nosotros/as, en nuestro propio bienestar físico y mental. Estas acciones se conocen como autocuidados.

Autocuidado personal: qué es según la psicología

Podemos observar una fuerte relación entre el bienestar mental y la búsqueda del equilibrio individual. De hecho, las corrientes más humanistas, afirman lo siguiente: cuando un individuo se ve como un agente activo en su vida, se propone aumentar el conocimiento de sí mismo/a a través del desarrollo personal, la consciencia de su cuerpo, la relajación física y mental…(Carranza, 2003). Es decir: cuando mejor estamos a nivel anímico, más nos cuidamos y viceversa.

Tipos de cuidado personal

Antes de conocer las principales estrategias para promover el autocuidado, es importante saber de qué maneras podemos hacerlo. Ya sea practicando autocuidados en el trabajo, en casa o estudiando, siempre es importante encontrar un momento para invertir en nuestro bienestar físico, social y emocional. Estas acciones, pueden clasificarse en tres principales tipos de autocuidados:

1. Físico: hacer deporte, tener una alimentación equilibrada, cuidados en lesiones o enfermedades, etc.

2. Social: tener una buena red de apoyo, fomentar las relaciones sanas, cortar con las actitudes tóxicas, etc.

3. Mental: leer, meditar, acudir a un terapeuta, manejar las emociones, dedicar tiempo a uno/a mismo/a, etc.

Estrategias para promover el autocuidado

¿Qué conductas podemos hacer para cuidarnos? Desarrollar estas técnicas puede ser muy útil tanto para prevenir posibles trastornos como para mantener un buen estado de salud mental. Algunos ejercicios útiles que te proponemos según la psicología son los siguientes:

1. Descúbrete

Es muy importante aprender a diferenciar lo que realmente deseas de lo que te han ido diciendo que debes hacer. Este paso es complicado puesto que la línea es muy fina. Para aprender a identificarlo, podemos meditar diez segundos antes de tomar una decisión y plantearnos si la actividad que vamos a hacer, la realizaremos “porque tenemos que hacerlo” o “porque realmente queremos hacerlo”

2. Establece límites

Ya sea en las relaciones personales como a nivel laboral, muchas veces dejamos que los/las demás invadan nuestro espacio personal (ya sea físico o mental). Por ello, una vez descubramos cuáles son nuestros límites, es importante establecerlos de manera asertiva a las personas que nos rodean.

3. ¡Cuidado con las actitudes autodesctructivas!

Acciones como criticarnos internamente, no dejarnos ayudar o tomar decisiones que sabemos que no nos harán bien, se consideran actitudes autodesctructivas. Aunque no seamos conscientes de ello, es importante identificarlas. A continuación, vamos a exponer algunas preguntas para saber si presentamos o no, este tipo de actitudes:

– Cuando estás mal, ¿haces cosas para sentirte aún peor?

– ¿Te echas la culpa siempre de todo?

– ¿Te enfadas contigo mismo/a cuando no estás bien?

– ¿Te criticas internamente cuando algo no sale como esperabas?

Si has contestado afirmativo en alguna de estas preguntas, quizás debas meditar sobre estas acciones para reconducirlas hacia el cambio. Si observas que tú solo/a no puedes, es importante que acudas a terapia.

4. Pide ayuda

No siempre podemos con todo, esto es algo normal y no debería relacionarse con la idea de “ser débil”. Pedir ayuda también está relacionado con un estilo de apego seguro y una buena salud mental. Sin embargo, se nos ha educado en muchas ocasiones en base a la idea de que “tenemos que poder con todo lo que nos venga sin pedir ayuda”.

Un ejercicio terapéutico para esta técnica de autocuidado podría ser el siguiente: haz una lista de aquellas personas que consideras cercanas a ti o que creas que acudirían en tu ayuda. Cada vez que te encuentres sobrepasado/a por una situación, observa la lista y piensa a quién podrías acudir para que te ayudara, ya sea un amigo, un familiar o un profesional.

5. Practica actividades agradables

Esto no significa que dejemos de lado nuestras obligaciones. Sin embargo, una buena manera de promover el autocuidado es buscando pequeños espacios de tiempo para realizar todas aquellas actividades que consideramos agradables, ya sea pasear, ver una película, salir a tomar algo con nuestro círculo de amistad, etc.

6. Consulta a un profesional

Finalmente, si estas estrategias de autocuidado no son suficientes para poder establecer un buen equilibrio psicológico, es posible que necesites acudir a un psicólogo/a profesional. Un terapeuta puede darte las herramientas que necesitas adaptadas a tu estilo individual.

Fuentes documentales: Carrazana, V. (2003). El concepto de salud mental en psicología humanista-existencial. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP, 1(1), 1-19. // González, A, Mosquera, D, Leeds, A & Knipe, J (2012). Self-care Scale. Unpublished document

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